jueves, 28 de marzo de 2013

El misterio de la ciudad submarina.

Un niño estaba nadando en el mar tranquilamente, y sus padres a la vez pescaban. Era pleno invierno, pero el niño no tenía nunca frío ni en la superficie ni en el agua. Pasaron una hora, y sus padres fueron a buscarlo, al cabo de un rato, no lo encontraban. A las dos horas, lo vieron junto a una enorme roca, subió a la barca, y les contó a sus padres que había visto peces muy raros, entre ellos de metal. Los padres se asombraron, no le creían para nada por esas tonterías que decía, el niño afirmaba que era verdad, y decidieron ir a comprobarlo. Pescaron un pez de metal, al principio al niño le daba un poco de miedo, pero lo disecaron y lo pusieron de adorno.

Los caballos de mi tío.


Trata de un niño llamado Darío. Que vivía en Valencia, pero por los veranos iba a Asturias. A la casa de su tío Darío y de su tía Fanfan. Su tío había decidido llamar a Darío, Darío Bis. Darío era el encargado de cuidar a los caballos: Que eran Gioconda y su hijo Leonardo. Gioconda tenía nueve años y Leonardo cuatro. Por la noche cuando su tío y él estaban cenando se contaban historias. Mientras Fanfan subía al mirador con una taza de té y miel. Su tío era pintor y una vez fue al desierto del Sahara a pintar a los niños, pero en vez de pintarlos a ellos pintó a los animales. Su tío tenía a los animales como madre e hijo. Gioconda y Leonardo que son caballe, Sahara y Tinduf que son perros y Buda y Tíbet que son gatos. Sahara había tenido 7 cachorros.